
Con la llegada de Internet, el concepto de «hazlo tú mismo» (DIY) prácticamente no tiene límites. En teoría, con un poco de investigación y algunos recursos, uno podría hacer cualquier cosa por su cuenta, incluso en lo que respecta a asuntos legales. Un testamento, por ejemplo, no es más que un simple documento con tu firma y algunos datos relevantes, y en Internet se pueden encontrar fácilmente plantillas ya preparadas para redactar un testamento.
No hay nada de malo en estar preparado, y nunca es demasiado pronto para pensar en organizar tu sucesión. La mayoría de los instrumentos de planificación sucesoria son revocables y pueden modificarse, actualizarse o renovarse fácilmente según sea necesario; si tienes algo que dejar a tus hijos, redactar un testamento u otro documento podría ahorrar a tus seres queridos mucho sufrimiento emocional y dificultades económicas en caso de que se produjera una tragedia.
Recurrir a una página web como fuente de plantillas legales y luego adaptarlas con tus propios conocimientos limitados sobre lo que es necesario y lo que no en un testamento puede parecer una forma de ahorrar, pero lo que realmente estás haciendo es meterte en problemas. La planificación sucesoria no tiene por qué ser innecesariamente complicada, pero sí requiere un conocimiento sólido de la legislación sucesoria de tu estado, de lo que los distintos documentos pueden y no pueden hacer, y de cuáles son tus necesidades en función de tus activos y bienes.
No es tanto que tu documento no vaya a ser válido; al contrario, su validez podría poner en peligro el derecho de tu familia a la herencia si tu situación financiera resulta ser más compleja de lo habitual. A continuación te indicamos algunos aspectos que debes tener en cuenta antes de decidir encargarte tú mismo de la planificación sucesoria.
Es relativamente poco habitual que alguien se encuentre en una situación en la que un testamento redactado por uno mismo pueda considerarse totalmente suficiente para abarcar todos los aspectos que intervienen en la planificación sucesoria. En última instancia, tu objetivo al planificar la herencia para tus seres queridos es obtener el máximo beneficio con el mínimo coste; y, aparte de pequeños escollos como las cuestiones fiscales y las ineficiencias del proceso sucesorio, hay algunos aspectos que pueden plantear graves problemas para tu patrimonio.
Ten en cuenta una relación complicada con un excónyuge, hijos con los que no mantienes contacto o el hecho de que puedas tener la copropiedad de determinados bienes que no pueden transferirse mediante testamento. Además, si no te sientes cómodo con la idea de renunciar a tu privacidad financiera, es posible que un testamento no sea lo más adecuado para ti: cualquier testamento declarado ante un tribunal pasará a ser de dominio público, y todos los testamentos deben pasar por un tribunal sucesorio antes de que el Estado pueda otorgarles validez y conferir al albacea la facultad de distribuir tus bienes según lo consideres oportuno.
Hay formas de redactar un testamento de manera inteligente, y estas implican investigar a fondo la legislación local. Si estás decidido a elaborar tu propio plan sucesorio sin la ayuda de un profesional, eres libre de hacerlo, pero asegúrate de basarte en unos fundamentos sólidos y bien establecidos. Un testamento es más que un simple papel con unas pocas frases en las que se detalla lo que quieres que se haga con tus bienes tras tu fallecimiento: un testamento válido debe ser un documento legal bien estructurado que ofrezca una visión clara de tus deseos, sin dejar margen para interpretaciones erróneas o malentendidos.
En otras palabras, no te limites a sentarte y redactar un borrador desde cero: busca una fuente fiable que ofrezca un modelo de testamento de calidad y utilízalo como base para tu primer borrador.
Aun así, nunca está de más pedir a abogados de tu zona —incluso por Internet— que te den su opinión sobre tu trabajo jurídico. Es posible que algunos acepten tu oferta de una revisión gratuita, mientras que otros te pidan una pequeña cantidad a cambio de su opinión.
En definitiva, la planificación sucesoria consiste en garantizar que lo que posees ahora llegue a manos de tus seres queridos de la forma más económica posible a largo plazo. Aunque es posible que a usted personalmente no le preocupen los costes del proceso de sucesión, en última instancia, una mala planificación patrimonial puede suponer que una parte considerable de su patrimonio se destine a su transferencia a su familia, mientras se pasan meses deliberando si lo que usted dijo antes de su fallecimiento con respecto a su patrimonio era legítimo, para empezar.
Además, si tienes problemas familiares o una situación económica complicada, lo más probable es que un simple testamento redactado por ti mismo no beneficie realmente a tus seres queridos a la hora de repartir la herencia. Existen formas mejores de planificar la sucesión, entre las que destaca el fideicomiso en vida.
Unfideicomiso en vida es una herramienta de planificación patrimonial que te permite evitar la sucesión judicial, mantener la confidencialidad de tus datos financieros y te ofrece la posibilidad de transferir una gama más compleja de activos a tus seres queridos. Además, entra en vigor en caso de incapacidad permanente, y no solo tras el fallecimiento. La sucesión judicial puede convertirse en una pesadilla para algunas familias, especialmente si se trata de una familia con una estructura compleja, en la que las disputas son habituales.
Incluso si se cuenta con un fideicomiso, hay aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de planificar. Es posible que un fideicomiso no sea la opción ideal para vehículos de motor, cuentas de jubilación y determinadas pólizas de seguro de vida. Asegúrese de que todos los activos relevantes que no se hayan incorporado al fideicomiso tengan beneficiarios designados, de modo que estos reciban el valor total de su patrimonio cuando usted fallezca.
Además, un fideicomiso no puede designar a un tutor para tus hijos menores de edad, ni ayudarte a determinar quién recibirá un poder notarial completo en materia financiera y sanitaria en tu nombre en caso de incapacidad.
En resumen, la planificación patrimonial es mucho más que descargar un testamento, rellenar los datos pertinentes, firmarlo delante de tu familia y luego certificarlo ante notario como documento oficial. Un plan patrimonial bien elaborado dejará a tus hijos y seres queridos mucho más que eso, y puede ayudarte a planificar no solo para el caso de tu fallecimiento, sino también para una posible discapacidad.
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