
Se calcula quemenos de la mitad de los estadounidenses cuentan con documentos en los que se establezca cómo deben gestionarse sus asuntos tras su fallecimiento. Aunque la muerte es una certeza en la vida, muchos de nosotros conseguimos, de alguna manera, apartar esa idea de nuestra mente y seguimos actuando como si ese acontecimiento estuviera siempre muy lejos.
Para algunos, puede existir la idea de que no hay suficientes bienes materiales como para preocuparse. Para otros, en cambio, puede existir la idea de que nuestros queridos familiares no tendrán ningún problema a la hora de repartirse lo que quede.
La realidad es que las cosas rara vez salen bien cuando los fallecidos no han dejado instrucciones claras. El dolor por la pérdida que sienten los que quedan puede nublar el juicio, y la posibilidad de obtener beneficios puede hacer que incluso una persona normalmente tranquila se vuelva codiciosa.
Además, los familiares que se quedan a cargo de resolver los asuntos hereditarios también se ven sometidos a una gran presión, ya que deben esforzarse por reunir los recursos necesarios, decidir el reparto de los bienes y saldar las deudas correspondientes. En tales casos, el temido proceso de sucesión puede prolongarse indefinidamente. En California, en particular, no se ha adoptado el Código Uniforme de Sucesiones, lo que significa que las leyes que regulan la sucesión pueden resultar tediosas y prolongadas.
Para quienes deseen evitar los inconvenientes asociados a una muerte imprevista, la constitución de un fideicomiso en vida es una opción viable. Un fideicomiso en vida no solo ofrece orientaciones a los familiares, sino que también nos permite establecer límites y condiciones en torno a los cuidados que recibiremos al final de nuestra vida.
A diferencia de un testamento, un fideicomiso en vida está concebido para ser flexible y modificable. Las condiciones pueden modificarse mediante la incorporación de una enmiendaal documento existente. Esto permite dejar constancia de la toma de decisiones, lo que deja poco margen para cuestionar la voluntad del fallecido.
Un fideicomiso en vida puede ser una forma de ahorrar dinero en gastosal evitar la sucesión judicial. También puede proteger su privacidad frente al escrutinio de los tribunales y ofrecerle tranquilidad en caso de que le resulte imposible valerse por sí mismo. Por último, le da la tranquilidad de saber que no se ha omitido nada de sus últimas voluntades y de que sus seres queridos recibirán los cuidados que usted desea.
El primer paso para redactar tu testamento vital es tomar algunas decisiones sobre quiénes participarán en él. Para quienes están casados, existe la opción de crear un fideicomiso individual o de constituir un fideicomiso conjunto con tu cónyuge. Constituir un fideicomiso individual estando casado puede resultar un poco complicado en California, ya que se trata de un estadoen el que rige el régimen de gananciales.
En esencia, esto significa que, aunque establezcas ciertas condiciones respecto a los bienes en tu fideicomiso en vida individual, las leyes sobre la comunidad de bienes prevalecerán sobre ellas. Se recomienda consultar con un abogado con experiencia a la hora de decidir si conviene constituir un fideicomiso en vida individual mientras se está casado.
Una vez tomada esta decisión, el siguiente paso es hacer un inventario de sus bienes. Reúna todos los documentos legales, los extractos de planes de jubilación y seguros de vida, así como las escrituras de propiedad, y elabore una lista de los bienes materiales que desee incluir en su futura distribución.
No hay por qué preocuparse por si se te olvida algo, ya que la ventaja de un fideicomiso en vida radica en que puedes modificarlo más adelante, en caso de que adquieras algo nuevo o recuerdes algo que no hubieras incluido anteriormente.
Un tercer paso consiste en decidir cómo distribuir las responsabilidades y los activos. Mientras sigas con vida, serás el fideicomisario de tu propia cuenta. Esto te permite realizar modificaciones en el documento cuando lo consideres oportuno. Una vez que hayas fallecido, un fideicomisario sucesor se hará cargo de la gestión de la cuenta.
Esta persona se encargará de saldar tus deudas pendientes y de distribuir los bienes según lo establecido en tu plan. Los bienes pueden distribuirse entre familiares, amigos y organizaciones benéficas. Es importante que te asegures de que los beneficiarios designados en otros documentos —como los formularios de tu plan de jubilación y de tu seguro de vida— no entren en conflicto con los que designes como beneficiarios en el fideicomiso.
Los últimos pasos del proceso de creación consisten en plasmar tus deseos en el documento, firmarlo y certificarloante notario. Existen opciones para cumplimentar los documentos por tu cuenta, pero un abogado con experiencia puede ayudarte a evitar conflictos o posibles problemas con los detalles. Algunos de los problemas más habituales que suelen surgir tienen que ver con el deseo de excluir a determinadas personas del fideicomiso y con la falta de fondos suficientes.
Un fideicomiso en vida bien redactado incluiráalgún tipo de directiva sobre la atención médica. En estos documentos, puede especificar qué tipo de tratamiento y servicios médicos desearía recibir en caso de que enfermara gravemente o quedara incapacitado. En California, este documento se conoce como «Directiva anticipada sobre la atención médica» (AHCD, por sus siglas en inglés). Se pueden incluir instrucciones para los médicos y cuidadores, y se puede designar a un representante principal como la persona encargada de tomar decisiones sobre su atención médica en caso de que usted no pueda hacerlo.
Otro aspecto que puede incluirse en un fideicomiso en vida es el relativo a los planes para la atención a largo plazo de unfamiliar dependiente con discapacidad. Incorporar un fideicomiso para necesidades especiales a su fideicomiso en vida puede garantizar que los fondos se distribuyan periódicamente para cubrir las necesidades de sus seres queridos, al tiempo que se evita el efecto negativo que tendría sobre las ayudas públicas el hecho de que recibieran una suma global.
En este caso, los fondos distribuidos se consideran un complemento de otras fuentes de financiación, y la supervisión corre a cargo de una persona a la que usted nombra fideicomisario del patrimonio. Es imprescindible que este fideicomisario sea alguien que cumpla fielmente sus deseos respecto a su familiar a cargo. En caso de que no disponga de una persona así, una opción es recurrir a una entidad fiduciaria para que se encargue de esta tarea.
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