
Si prevés que puedan surgir problemas familiares cuando fallezcas y dejes una herencia a tus seres queridos, es fundamental tomarlos por la raíz.
Incluso las simples discusiones pueden acabar convirtiéndose en disputas encarnizadas y litigiosas, y las heridas profundas pueden traducirse en años o incluso décadas de distanciamiento y enfrentamientos constantes, lo que, a la larga, puede provocar una pérdida de capital sin sentido.
¿Cuál es la mejor estrategia para resolver los problemas de sucesión con los hermanos?
Es importante identificar dónde y cómo pueden surgir problemas sucesorios entre hermanos. No todo se soluciona con un abrazo colectivo o con simples concesiones económicas.
Los niños pueden llegar a ser crueles entre ellos, y aunque quizá no te hayas dado cuenta de ello en el pasado, hay cosas que simplemente no se pueden conciliar. Intentar arreglar las cosas lo mejor que puedas puede ayudar, pero nunca pidas a un agresor y a una víctima que se reconcilien, sobre todo cuando la culpa es de ambos.
Hablad del tema como adultos. Sed realistas a la hora de planificar cómo vais a repartir el patrimonio y escuchad qué opinan al respecto cada uno de vuestros hijos. Habrá aspectos en los que no estarán dispuestos a ceder, pero también habrá otros en los que quizá puedan llegar a un acuerdo.
Y lo más importante: date cuenta del gran peso que puede tener el simple hecho de preguntar . Podrás evitar una gran cantidad de resentimiento y rencor simplemente intentando calmar los ánimos y sacando a colación el tema de la herencia desde el principio, en lugar de dejar que la situación se enconara hasta el día en que se revele tu testamento.
Los problemas relacionados con la sucesión varían según el caso, pero entre los motivos más comunes que pueden dar lugar a un litigio se encuentran:
Estos casos varían en alcance y gravedad, pero cada uno de ellos puede dar lugar a un litigio judicial, especialmente las acusaciones de fraude, robo o maltrato a personas mayores. Si crees que tu hermano o hermana está intentando quedarse con la herencia, o si consideras que un conflicto legal es inevitable, tendrás que contratar a un profesional jurídico competente.
Ya hemos mencionado la diferencia que puede suponer el simple hecho de hablar. Muchos padres se niegan a hablar de cuestiones económicas con sus hijos, incluso cuando estos ya tienen hijos propios.
Sin embargo, a medida que uno envejece y se siente más cerca del final, se vuelve importante abordar el tema de la herencia y la gestión del patrimonio.
Un plan sucesorio no es algo que se elabore por cuenta propia, y debe ser claro y comprensible para el resto de la familia. Es útil que todos sepan qué esperar al final y cuál es la mejor manera de gestionar los trámites legales y administrativos que vendrán después.
En lo que respecta a la herencia, hablar de ciertos temas puede ayudarte a evitar malentendidos y atribuciones erróneas, y garantizar que acabes con un plan sucesorio lo más justo posible, sin dejar de ser fiel a tus deseos y propósitos originales.
Por ejemplo, quizá no te hayas dado cuenta de que el hijo que antes considerabas el más adecuado para hacerse cargo del negocio familiar —y de las propiedades que lo rodean— ya no tenía ningún interés en hacerlo, y que otro de tus hijos no solo estaba deseoso de hacerlo, sino que además había demostrado su valía en ese ámbito. Quizá nunca se llegó a plantear el tema porque era algo que a nadie le resultaba fácil abordar, o porque solía acabar en una discusión.
Por otro lado, hablar con tus hijos puede revelar qué es lo que más valoran de los bienes que componen tu patrimonio. No subestimes el valor sentimental. No siempre se trata del dinero y, para muchas personas, son las pequeñas cosas las que más cuentan. ¿Quién heredará tu colección de monedas? ¿Tus palos de golf? ¿El descapotable de los años 70? ¿El escritorio de tu abuela? ¿La máquina de coser Singer original que trajeron del viejo continente? La lista es interminable.
Un plan sucesorio típico conlleva muchos aspectos que hay que tener en cuenta. A menudo, no basta con modificar el testamento. Debe considerar la designación de sus beneficiarios, sus designaciones principales, las secundarias o de contingencia, cualquier fideicomiso que pueda prevalecer sobre estas, así como otros documentos de planificación sucesoria y sus respectivas modificaciones.
Recurrir a un profesional especializado en planificación patrimonial para ordenar y organizar cada uno de estos aspectos puede ser de gran ayuda para aliviar el estrés y las gestiones que conlleva la planificación patrimonial. Un buen profesional en la materia le mantendrá al corriente de los cambios necesarios relacionados con la legislación fiscal local y federal, y podrá ayudarle a revisar y actualizar su plan de forma periódica.
Las distintas herramientas de planificación patrimonial determinan quién recibe qué. Las designaciones de beneficiarios y los fideicomisos tienen prioridad especial, ya que las primeras entran en vigor inmediatamente tras el fallecimiento, mientras que los segundos se activan en el momento en que se redacta, firma y certifica ante notario el fideicomiso. La tramitación del contenido de un testamento lleva más tiempo, ya que debe pasar por un tribunal sucesorio, y el proceso sucesorio resultante puede durar desde seis meses hasta más de un año.
Cuando no existe testamento, todo lo que no se haya asignado a beneficiarios específicos ni se haya incluido en un testamento se distribuye en el marco del proceso sucesorio, de conformidad con la legislación local en materia de sucesión intestada. Por lo general, esto significa que aproximadamente la mitad del patrimonio se destina al cónyuge supérstite, y el resto se distribuye entre los hijos u otros familiares directos. Si no hay cónyuge supérstite, todo el patrimonio se destina a los hijos o familiares directos.
Sin testamento, el patrimonio se reparte a partes iguales. Esto, por sí solo, puede dar lugar a una situación singular y llena de conflictos, dependiendo de cómo se administre y se divida el patrimonio durante la sucesión.
Si intuyes que se avecina un conflicto, lo mejor que puedes hacer es prepararte contratando a un mediador. Los mediadores son profesionales del ámbito jurídico que actúan como terceros independientes con los que todas las partes implicadas pueden colaborar para alcanzar una solución sin conflictos.
Los litigios sucesorios pueden resultar muy costosos y pueden abrir o reabrir heridas que quizá nunca lleguen a cicatrizar. Un mediador y un profesional experto en planificación patrimonial pueden ayudar a evitar estas disputas innecesarias y ahorrar a todos una enorme cantidad de tiempo, dinero y sufrimiento.
¡Los problemas sucesorios entre hermanos se pueden resolver!
Fundado en 1975 por L. Rob Werner y con más de 50 años de servicio en California, nuestro equipo de abogados especializados está a disposición de clientes, amigos y familiares para ofrecerles la asistencia jurídica que necesitan y merecen. Puede confiar en nuestra experiencia y reputación para que le ayudemos a resolver sus asuntos legales particulares.
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