
La planificación sucesoria consiste en establecer un plan de actuación para tus bienes tras tu fallecimiento. En su forma más sencilla, el objetivo y el valor de la planificación sucesoria es garantizar que la mayor parte de lo que posees llegue a las manos adecuadas con el menor número posible de complicaciones. La mejor manera de hacerlo depende de lo que poseas, de cómo lo poseas y de a quién desees legárselo tras tu fallecimiento.
Sin embargo, hay quien podría argumentar que lo que la mayoría de las personas pasan por alto al planificar su sucesión es que no solo deben planificar para el caso de su fallecimiento, sino también para la vida. La incapacidad no equivale a la muerte; sin embargo, a todos los efectos, si te vieras en una situación de incapacidad permanente, podría ser lo más conveniente tanto para ti como para tu familia planificar un plan de acción en caso de incapacidad grave.
Tu patrimonio está aquí y ahora, en forma de todos tus bienes y pertenencias, y hay formas de garantizar que una posible discapacidad no se convierta en un obstáculo importante a la hora de asegurar que tu patrimonio se distribuya tal y como tú desees.
La ley existe para proteger a las personas y sus derechos. A través de los tribunales, podemos defender y demandar, argumentar y llegar a acuerdos. Y en el caso de la herencia, es la ley la que nos proporciona las herramientas necesarias para planificar con antelación ante la inevitabilidad de la muerte. Sin embargo, hay ocasiones en las que los accidentes, las enfermedades y las desgraciadas tragedias nos dejan con vida, pero solo en un sentido técnico.
La planificación patrimonial te permite hacer frente a esta eventualidad mediante el uso de varios documentos clave que pueden ayudarte a establecer una lista clara de los procedimientos que deben seguirse en caso de que sufras una incapacidad. Además, te permiten controlar la confidencialidad de tu información médica y financiera en caso de incapacidad. A continuación, te presentamos estos documentos y las consideraciones que debes tener en cuenta antes de redactarlos.
Un testamento vital es un documento en el que se detalla qué tipo de atención médica desearías recibir en caso de que te encontraras en una situación terminal sin esperanza de recuperación. También puede utilizarse para especificar los procedimientos a los que no desearías que te sometieran. El objetivo de un testamento vital es dejar claros tus deseos, evitando así que tu familia tenga que tomar decisiones difíciles sobre tu vida sin saber con certeza qué es lo que tú hubieras deseado.
También conocida como «directiva anticipada de atención médica», un poder notarial médico te permite elegir a una persona para que tome decisiones médicas sobre tu salud y tu vida en caso de que tú no puedas hacerlo. Otorgar a alguien un poder notarial médico equivale, en esencia, a poner tu vida en sus manos. A esta persona se la denomina «representante para la atención médica».
Un poder notarial duradero permite a otra persona tomar decisiones financieras en tu nombre en caso de que quedes incapacitado y no puedas cumplir con tus compromisos. Esto incluye la gestión de inversiones, facturas y cualquier otra obligación financiera.
La HIPAA (Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico) impide a los médicos compartir cualquier información relativa a tu estado de salud y tratamiento con cualquier persona, incluidos tus propios familiares. Puedes indicar en un formulario de la HIPAA a quién deseas mantener informado.
Si deseas expresamente que tus restos mortales se utilicen como órganos para donación, debes redactar un documento que lo acredite. Elproceso de autorización de la donación de órganos es bastante sencillo, y puede incluso indicarse en tu permiso de conducir.
La discapacidad no es sinónimo de muerte, y estos documentos no te ayudan de forma efectiva a distribuir tus bienes y pertenencias en caso de fallecimiento. Si deseas evitar el peor de los casos —la sucesión intestada, decidida por un tribunal que no tiene ninguna relación con tu familia—, necesitas una herramienta adecuada de planificación patrimonial. Las dos opciones más habituales suelen ser el testamento y el fideicomiso, y cada una de ellas tiene sus ventajas en función de tu patrimonio y tus necesidades específicas.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, te conviene optar por crear un fideicomiso en vida de tus bienes en lugar de un testamento, y estas son las razones.
A la hora de planificar en caso de discapacidad —y en general—, un fideicomiso en vida es una forma mucho más adecuada de abordar la cuestión de la herencia que un testamento. A diferencia de un testamento, que solo entra en vigor tras tu fallecimiento, un fideicomiso en vida entrará en vigor en caso de discapacidad grave sin perspectivas de recuperación.
Aunque un testamento vital puede ayudarte a detallar cómo deseas que sea tu despedida, no te servirá para distribuir tus bienes mientras te encuentres incapacitado en tu lecho de muerte. Optar por gestionar tu patrimonio mediante un testamento también someterá la totalidad de tu patrimonio al escrutinio de un tribunal sucesorio, lo que puede suponer una enorme inversión de tiempo y dinero.
Un fideicomiso en vida es una forma más sencilla, mucho más económica y mucho más completa de gestionar su patrimonio, ya que le permite mantener la confidencialidad de sus bienes y, al mismo tiempo, le ofrece un mayor control sobre cómo distribuirlos. Para quienes consideren que crear un fideicomiso en vida no les conviene debido al tamaño más modesto de su patrimonio, existen otras formas de evitar la sucesión judicial y garantizar que sus bienes pasen a manos de sus hijos y seres queridos tras su fallecimiento.
Hacer que tus bienes y/o cuentas sean transferibles a tus beneficiarios designados en caso de fallecimiento te permite transferir la propiedad de tus bienes a tus seres queridos sin necesidad de pasar por el proceso de sucesión; sin embargo, esto solo se aplica en caso de fallecimiento, no de incapacidad. A la hora de planificar para una situación de incapacidad, nada funciona tan bien como un fideicomiso. Al fin y al cabo, es posible que sigas necesitando redactar un testamento por dos razones:
Si le preocupan las complicaciones que conlleva la creación de un fideicomiso en vida, póngase en contacto con un profesional del derecho. Más que cualquier consejo o información que pueda encontrar en Internet, una conversación en persona con un profesional del derecho sobre la planificación sucesoria, teniendo en cuenta sus propios activos y bienes, le resultará mucho más útil. Este profesional puede simplificar el proceso y ayudarle a que la constitución de un fideicomiso resulte tan sencilla como redactar un testamento.
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